“Al Barzaj” [“Entremundos”], Marrakesh, 2010, 13’, Toni Serra / Abu Ali

El título de este trabajo ya es bien expresivo de su contenido: “Al Barzaj” [“Entremundos”], almas y cuerpos errantes entre distintos niveles de conciencia, entre diferentes sitios y lugares. Geografía para desterritorializados, entre dos orillas. En un comentario sobre este audiovisual podemos leer: «Paseo entre mundos. Divagando por caminos complejos en torno a la luz y la oscuridad, donde la mirada se halla constantemente sorprendida y adaptada por el contraste. Entre la ceguera y la máxima iluminación. Travesías vericuetas por los interiores de cualquier ciudad marroquí donde aparecen, con la misma rapidez que desaparecen, personas y objetos. Un tránsito oscilante entre vida y muerte en los márgenes de hogares anónimos» [del blog Tam Tam Press, de León, dando cuenta de actividades del MUSAC de León con Toni Serra / Abu Ali]. “Al Barzaj” [“Entremundos”] es un trabajo que crea su propio formato, a mitad de camino entre el video-arte y el documental de creación, fundiendo aspectos autobiográficos del propio creador con las circunstancias concretas en Marrakesh, y ambas, tanto la memoria como los lugares, mostrando errancias y nomadismo.

El vídeo se exhibe en la exposición «La Vida Nómada» en Fundación La Posta proyectado sobre un muro en el que pende una tela de gasa (la idea está sacada del propio vídeo, en el que en un momento dado se ven imágenes que han sido registradas anteponiendo una tela de gasa delante de la cámara). Con esta forma de exhibición se ha producido como una reverberación de la imagen, multiplicando el efecto fantasmagórico del audiovisual, ya de por sí entre dos mundos, un nomadismo del espíritu. Además, al registrar en vídeo las imágenes exhibidas de esta manera (ver arriba), la propia cámara con su particular óptica, y un diafragma muy sensible a los cambios de luz, aún ha potenciado más el aspecto surreal de lo que se muestra al público —la sensación «entremundos» a la que se refiere el título del vídeo—, que, de entrada, nos regalan unas calles recónditas de Marrakesh, de las que no aparecen en las guías turísticas.

Toni Serra / Abu Ali (Manresa, 1960 – Barcelona, 2019)

Toni Serra Abu Ali

Predicar y dar frutos

Aunque en las últimas décadas está mal visto acercarse a la obra de un artista desde su biografía, por la tendencia a ensalzar un supuesto espíritu genial, lo cierto es que en el caso de Toni Serra / Abu Ali nos viene muy bien para comprender su trabajo. En su carrera, como en su vida, han convivido una actitud crítica, que incluye textos relevantes como “Abrir la visión”, con trabajos audiovisuales que han buscado crear otro imaginario, diferente del que nos invade constantemente a través de los medios de comunicación, incluido el cine, unos trabajos audiovisuales empapados de una espiritualidad, incluso religiosidad, notables. En ese contexto, podríamos decir que no se limitó a predicar, sino que también dio frutos.

Toni Serra falleció repentinamente en 2019 en Barcelona, después de una vida de aquí para allá, tanto en un sentido físico como mental. El hecho de que adoptara un segundo nombre ―Abu Ali― es bien significativo a este respecto. Abu Ali significa en árabe “el hijo de Ali”. Según nos explica el Imán Alejandro Alí Badrán, que escribe en el periódico La Voz, de Córdoba, Argentina: “La genealogía de los nombres”, 13.11.2012; los árabes utilizan poco el nombre propio y se refieren a cada cual como “el hijo de…” o “el padre de…”, o “la madre de…”, consecuencia de la importancia dada a la genealogía, trasunto a su vez de la importancia dada al grupo familiar y al clan. En ese contexto, no hemos podido averiguar (aún) quien debió ser Ali, si es que fue alguna persona real, adoptando su nombre como pseudónimo. Aunque no estará de más recordar que Ali es un nombre familiar bastante común, en particular en Marruecos. Toni Serra vivió mucho en Marruecos. En ese sentido, cuando se hace referencia a su biografía se suele contar que vivió entre Barcelona y Marrakesh (en alguna fuente hemos podido leer que en una aldea próxima a Marrakesh, Duar Msuar, pero no hemos podido localizarla en el mapa). Antes vivió en Nueva York, entre finales de los ochenta y comienzo de los noventa, pero como parte de su formación como video artista. Aunque también en EEUU simultaneó su vertiente de crítica política con su búsqueda de nuevos imaginarios (es paradigmático en este sentido su trabajo “El canto de la abubilla”, publicado en 2015, aunque con imágenes registradas en iglesias evangelistas durante su estancia en Nueva York a principios de los noventa). Ese estar en un sitio o en otro, tanto en un sentido físico como metal, se puede apreciar incluso en su fase formativa primera, cuando siendo joven estudió Historia del Arte, que son unos estudios literarios, pero después de licenciado se fue a Nueva York a aprender video arte. Toda una vida “entremundos”. Por eso la elección de “Al Barzaj” [“Entremundo”] (13’, 2018) resulta particularmente apropiada, en particular para “La Vida Nómada”.