Board Games

Comencé a trabajar escribiendo una narración corta sobre las tecnologías de vigilancia y control, especialmente en países como China, en los que la privacidad es prácticamente un bien olvidado. Para hablar de ello utilizo el símil de los juegos de mesa, como el Monopoly, en los que se establecen unas normas que todos los jugadores deben seguir sin excepción. Estas normas no se someten a los jugadores, pero si a la inversa. Se utilizan para dirigir la partida a un fin, en el que alguien gana, pero todos los demás pierden. ¿Es justificable eliminar el derecho a la privacidad? No sabemos para que se utiliza nuestra información, no sabemos quién la posee, no sabemos contra que luchar ni cómo, somos datos a la deriva. Durante los últimos meses y a causa del COVID-19 se han extremado las medidas de vigilancia. Cada cuerpo debe ser localizable dentro de la masa, cada cuerpo debe ser un elemento bajo control, de lo contrario, ¿cómo sabremos que no has sido expuesto al virus? Se prohíbe el contacto. Quédate en casa, de lo contrario cientos de ojos te observan y repiten las normas gritando desde su balcón. Ya no importan las cámaras, todos somos cámaras en un mismo juego, un juego en el que no tomamos las decisiones, solo esperamos que sean las mejores, no conocemos la realidad, solo las noticias que nos llegan a casa y aun así sabemos que después de la partida las cosas no volverán a ser como antes.

Después de escribir la narración que se ha utilizado como voz en off, la convertí a sonido mediante un generador de voz. He utilizado voz generada para anular la individualidad del discurso. Al hablar sobre las tecnologías de control y el juego, utilizar una voz anónima de tono robótico era lo más cercano a cómo podemos imaginar un personaje ficticio típicamente robótico y, algo malvado. Como idioma he utilizado el inglés, por ser el idioma prácticamente “propio” de internet y la tecnología. Tras la conversión de voz, trabajé el sonido del ensayo utilizando varias pistas de audio y efectos de sonido con el Logic Pro.

Desde un comienzo he enfocado el montaje del video desde la experimentación, probando con la superposición, el collage (tanto visual como auditivo), el tamaño de la imagen, el ritmo y la estética. Ha sido un montaje “lento”, intentando crear relaciones entre cada una de las imágenes y hacerlas dialogar entre sí y con el audio. He utilizado imágenes procedentes de redes sociales, internet, grabaciones de cámaras en vivo, obras de video de artistas referentes, como Jon Rafman o Dømochevsky.