El mar de piedras de Arroyo Cerezo (Rincón de Ademuz), Enrique Gil Bazán

No tenemos que irnos muy lejos para encontrar los paisajes de la vida nómada. Aquí cerca de València tenemos uno sobrecogedor: el mar de piedras que hay entre las localidades de Arroyo Cerezo (Rincón de Ademuz) y Alobras (Teruel). Ese mar de piedras lo ha estudiado Enrique Gil Bazán.

Se le llama mar de piedras por el hecho de que estas tierras están constituidas por depósitos marinos realizados cuando estas tierras se encontraban bajo el nivel del mar hace millones de años. De hecho, en estratos inferiores del suelo, visibles en un tajo abierto en la tierra por el transcurrir del arroyo Cerezo, se han identificado arrecifes marinos fosilizados.

Este mar de piedras forma parte del altiplano que integra la Sierra de Albarracín, los Montes Universales, la Sierra de Gúdar. Es el territorio del Maquis (la guerrilla antifranquista que extendió sus actividades desde la Guerra Civil de 1936-1939 hasta finales de los años 50 del siglo pasado); el territorio también de los carlistas (los partidarios del hermano de Fernando VII en pugna con su sucesora Isabel I ―y antes la Regente María Cristina―; conservadores en guerra contra los liberales, una guerra que se extendió en tres episodios, desde 1833 hasta 1876, el tiempo de la desamortización de los bienes de la Iglesia y la desvinculación de los mayorazgos nobiliarios).

Zonas guerrilleras más activas Zonas guerrilleras más activas

Estamos ante un territorio que ha conocido de errancias, nomadismo y bagabundeo. En ese territorio, cuya mejor identificación es precisamente mirando la delimitación del AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) del Maquis, es el territorio en el que desarrolló sus actividades La Pastora / El Lobo del Maestrazgo, que por los dos nombres era conocid@ (hoy le llamaríamos intersexual, entonces se ha llamado a veces hermafrodita), hemos tenido noticia de su existencia por la novela de Alicia Giménez Bartlett: Donde nadie te encuentre (2011).

teresa-pla-messegue-la-pastora-1_1_630x630 La Pastora o El Lobo del Maestrazgo

El paisaje perfecto para una lectura contextualizada de la Anábasis de Jenofonte, la historia de otros errantes. La expedición de los Diez Mil que en el 401 aC salió de la Eólida y atravesó la península de Anatolia para luchar a las órdenes de Ciro el Joven, quien pretendía arrebatar el trono a su hermano Artajerjes II, el Gran Rey de Persia. La batalla tuvo lugar en Cunaxa, actual sitio de Tell Kuneise, al oeste de Bagdad. Aunque la batalla la ganó el ejército de Ciro el Joven, en alianza con el ejército profesional de griegos, el caso es que terminada la batalla se conoció que Ciro el Joven había muerto, y sus tropas se pasaron en desbandada al bando enemigo de Artajerjes II, dejando abandonado en tierra hostil al ejército de los griegos. Estos emprenden entonces un incierto camino de regreso, en medio de una notable desorientación, por cuanto sus generales habían sido muertos en una trampa preparada por el ejército de Artajerjes II. En ese punto es cuando Jenofonte se hace cargo de la expedición de regreso, narrando la aventura a su vuelta a casa. En el camino de regreso atravesaron los territorios de Mesopotamia y la Armenia histórica, recorriendo la rivera del Eufrates hasta el lago de Van y después hasta dar con el Mar Negro, cuando exclamarían el conocido: “Thalassa, Thalassa” (“El mar, el mar”).

Θάλαττα, θάλαττα — ¡Thalatta! ¡Thalatta! (¡El mar! ¡El mar!), pintura de B. Granville Baker, 1901 ¡Thalassa! ¡Thalassa! (¡El mar! ¡El mar!), grabado de Berdard Granville Baker de 1901.

Thalassa, Thalassa (1994) Bogdan Dumitrescu «Thalassa, Thalassa. Rückkehr zum meer» (1994), Bogdan Dumitrescu

La historia que cuenta Jenofonte se ha llevado al cine en varias ocasiones, y ha inspirado otros tantos films, como el de Eric Baudelaire: “L’anabase de May et Fusako Shigenobu, Masao Adachi et 27 années sans images”, 66’, 2011, pero queremos recordar ahora precisamente la película “Thalassa, Thalassa. Rückkehr zum meer” (1994), de Bogdan Dumitrescu, que cuenta la historia de un grupo de niños y una niña que encuentran y roban un Jaguar descapotable y deciden conducir hasta el mar (el Mar Negro). Lo que comienza como una broma se deteriora hasta convertirse en un viaje bastante agotador. Lo que nos devuelve precisamente al principio de este recorrido de la exposición “La Vida Nómada”, cuando empezamos hablando del film «Siddieqa, Firdaus, Abdallah, Soelayman, Moestafa, Hawwa en Dzoel-kifl» de Joost Conijn.

Enrique Gil Bazán (Zaragoza)

Enrique Gil Bazán

Es geólogo y paleontólogo (formó parte del equipo de Atapuerca ―vinculado al Museo de Ciencias Naturales de Madrid―, que bajo la dirección de Emiliano Aguirre recibió el premio Príncipe de Asturias en 1997), también escritor de novela (Proyecto Homo. Atapuerca: bajo la amenaza del complot internacional, Certeza Libros, Zaragoza, 2007; una novela de intriga, acción y suspense), y escribe divulgación científica en distintos medios, como CatalunyaVanguardista – Digital Independiente. Utiliza la fotografía para ilustrar con imágenes sus trabajos científicos, como antes se utilizó el dibujo con esa finalidad. Sus fotografías del mar de piedras de Arroyo Cerezo, en el Rincón de Ademuz, nos muestran un paisaje de una belleza por descubrir, a lo que su trabajo hace una contribución notable.