INTER»«FERENCIAS. Glosa

Encima de una peana hay tres pequeños proyectores. Uno de ellos emite luz blanca, el segundo no emite luz, el tercero proyecta la imagen de un hongo nuclear. Los tres descansan sobre pequeños tapetes hechos de ganchillo. El conjunto nos remonta a la postguerra (la nuestra y la de los demás), recordando los tiempos de la “destrucción total”, como diría W.G. Sebald. Hace un tiempo que otra artista puso en relación hilos con postguerra ―la cual supuso para otros, en otros países, la independencia, con su corolario de migrantes―. Es el caso del trabajo de Céline Condorelli “Il n’y a plus rien”, que se pudo ver en Murcia en 2010, en la antigua oficina de correos y telégrafos (la Bienal Europea de arte contemporáneo, itinerante). Dos pases de diapositivas confrontados, proyectados sobre laminas transparentes que multiplican la luz de manera muy brillante, muestran imágenes de la producción de algodón en Alejandría a principios del siglo XX, que luego será transportado a Lancashire (Inglaterra) para la producción de hilo, confrontada con una serie personal que muestra la huida de Egipto (anticipo de la emigración masiva ocurrida pocas décadas después). Desarraigo e intimidad. La barbarie del mundo de la que sólo nos puede salvar el recuerdo de nuestra abuela haciendo ganchillo.

Todo esto ocurre en el espacio de exhibición de La Posta, puesto a disposición, en esta ocasión, del grupo de investigación IAM-Lab [Laboratorio de Interferencias Artísticas y Mediales], de la Universidad Miguel Hernández, campus de Altea. Y ocurre en medio de una atmósfera de luces y sombras, en donde es la penumbra la que nos va a desvelar los secretos escondidos en nuestro subconsciente. Proyecciones de imágenes en movimiento que permiten al que deambula, atravesar los rayos de luz generando siluetas incompletas. Tecnología obsoleta aprovechada para generar nuevos dispositivos de percepción. En el otro extremo de la sala, unas imágenes impresas sobre papel fotográfico, que reproducen el mismo efecto de superficies de agua que se ve en movimiento en el extremo opuesto proyectadas sobre la pared a ras de suelo, nos permiten apreciar las diferentes formas de trabajar con la luz: luz reflectada, luz que se proyecta, luz emitida también (en una pantalla en posición horizontal en otro extremo de la sala).

Aunque se buscan fricciones e interferencias, según se dice expresamente en la hoja de sala, lo cierto es que todo resulta tan bien amalgamado que diríase que se trata de la instalación de un único artista.