Lugares suspendidos. Revitalizando identidades urbanas

La exposición organizada por LABi, un grupo de estudiantes del Master en Fotografía, Arte y Técnica UPV, en colaboración con la Fundación La Posta, que incluye obras de Pepa L. Poquet y Pau Figueres, se plantea como un diálogo con el barrio del Carmen y las transformaciones que sufre la ciudad histórica, tomando como referencia el caso de la Casa-taller March en la C/ Mare Vella.

La Casa-taller March fue creada como taller de seda hacia mediados del siglo XIX, pero pronto pasó a acoger otras actividades como la imaginería, la orfebrería, la forja y la cerámica, manteniendo siempre la estructura de vivienda obrador tradicional. La memoria de este origen remoto queda registrada en los objetos que la exposición acoge. Una memoria que remite a la historia artesanal del barrio del Carmen y que es parte de la identidad de la ciudad. Así, las piezas adquieren un segundo significante, como símbolo del conflicto urbanístico sufrido por el espacio de la Casa-taller March.

El edificio donde se ubica el taller fue sentenciado a su demolición por el plan urbanístico de recuperación de la antigua muralla árabe, del 2003, que preveía derruir 16 edificios y desalojar a 150 vecinos. El proyecto se descubrió como una maniobra de especulación urbanística que poco tenía que ver con la recuperación de la muralla árabe, cuyos restos visibles siguen, hoy en día, sin unas medidas de preservación efectivas. Gracias al movimiento vecinal se consiguió reducir el impacto del plan inicial, si bien, las actuaciones de la administración pública conllevaron el deterioro de varios inmuebles y la consecuente expulsión de vecinos del barrio. Actualmente, el futuro de la Casa-taller March y del edificio en el que se emplaza sigue en suspenso, a la espera de una solución definitiva.

Junto a estas herramientas y útiles de trabajo, dialogan las obras de Pepa Poquet y de Pau Figueres. La primera, “NO ES VEN”, fue proyectada para el barrio valenciano del Cabanyal, como denuncia de las pretensiones especulativas del proyecto de ampliación de la avenida Blasco Ibañez, que el movimiento vecinal consiguió paralizar tras años de lucha activa. La segunda, “Suberbia”, es una crítica a las actuaciones urbanísticas basadas en macro proyectos, que favorecen la turistificación y la supresión de las particularidades intrínsecas de los lugares habitados.

La articulación de las distintas piezas invita a reflexionar sobre un modelo de crecimiento de la ciudad sustentado en relaciones de poder asimétricas, ligado al marketing urbanístico, a la globalización y a los procesos de gentrificación (elitización), que comportan el desplazamiento de la población y la expulsión de las redes vecinales. Una suerte de liberalismo urbano que se contrapone a formas de crecimiento orgánico, en el que los vecinos sean los protagonistas y que tengan como base discursiva el inapelable derecho a una vivienda digna. Una conceptualización de la urbe que también alude al entramado social e identitario del espacio habitado, en los que se imbrican los distintos movimientos de lucha vecinal que surgen como respuesta a estas políticas públicas.

Así, LABi, a través de la exposición y las actividades planteadas en torno a ella, busca participar en ese diálogo con el territorio, del que emergen cuestiones como la memoria histórica, la identidad, las prácticas urbanas, así como la relación de los barrios con la gente que los vive.

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