Matafuego E.A. Winterstein / El bombero E.A. Winterstein (1968), Alexander Kluge

Ocurre a veces cuando se prepara una exposición, al seleccionar las obras, pensar sobre ellas, indagar en sus vidas, restaurarlas si es el caso, a veces surgen sorpresas. Hay un caso memorable entre las exposiciones llevadas a cabo en Valencia. Es el caso de la exposición que tuvo lugar en el MuVIM del 27 de abril al 16 de julio de 2006 “Pintura valenciana en la colección del Ermitage. Siglos XVI-XVII”. El conocido museo ruso cedió obras de pintores valencianos del renacimiento que atesora en sus colecciones, y con ocasión de los trabajos preparatorios de la exposición en el MuVIM, que llevaron a cabo los conservadores del museo valenciano, se descubrió que algunas de las obras cedidas para la exposición eran falsas (o digamos que se les había atribuido la autoría de manera equivocada). No obstante, esas obras fueron mostradas al público ―según se explicó por su calidad―, pero en una sala contigua, separadas del resto.

Con ocasión de los preparativos para la retrospectiva de carácter museográfico “Alexander Kluge. Jardines de Cooperación”, cuidando las obras que se habrían de ver, en particular en las sesiones paralelas celebradas los domingos, la elección de una de ellas dio paso una profunda investigación de la que resultó que, el título que se le ha atribuido en lengua española se concluye que es fruto de una confusión, que distorsiona su sentido. Nos referimos a la película “Feuerlöscher E A Winterstein” (1968).

Esta película se conoce en los países de habla española como “Matafuego E.A. Winterstein”. Se puede ver, por ejemplo, en la “Integral Alexander Kluge” que publicó en 2009 Sherlock Films. Es verdad que no podemos desconocer que esa es la traducción que ofrece el Diccionario Aleman-Español, en el que “feuerlöscher” se traduce por “extintor” ―matafuegos es la palabra que se utiliza en Argentina para referirse a un extintor; por lo que, según parece, sería en ese país donde se habría hecho la primera traducción del film (lo cual no es de extrañar, porque también es Argentina el lugar donde se han traducido tantas otras obras de Alexander Kluge; este es el caso, por ejemplo, de sus últimos libros 120 historias de cine y El contexto de un jardín, a cargo de la editorial CajaNegra)―. Sin embargo, esa misma película se ha traducido en francés y en italiano por “El bombero E.A. Winterstein” (“Le pompier E.A. Winterstein” y “Il pompiere E.A. Winterstein”, respectivamente). Y el caso es que este término se adapta mejor al sentido de la película. A este respecto hay que referirse al análisis del film efectuado por Josep Maria Català, en su libro Estética del ensayo. La forma ensayo, de Montaigne a Godard, en el que expresa que la película vendría a construir un tipo psicosocial, empleando para ello materiales audiovisuales preexistentes (se trata de descartes de la película del propio Kluge “Una muchacha sin historia” de 1966), al que se le habría añadido una voz en off. Se comprende que en ese contexto el bombero E.A. Winterstein es uno de los protagonistas del film-ensayo. Al que se le llama con un nombre común en Alemania, como es Winterstein (que significa en español “invierno de piedra”, también muy pertinente). Si por el contrario pensamos que en lugar de estar refiriéndose a un bombero se está refiriendo a un extintor, en tal caso el nombre Winterstein ¿que es? ¿la marca del extintor? No existe ningún extintor que se llame Winterstein. Sin embargo, Winterstein sí que es un nombre de persona (hoy en día comprobar estas cosas es muy sencillo con google).

Probablemente la confusión proceda del hecho de que en inglés el título de la película ha sido traducido indistintamente como “bombero” (firefighter) o como “extintor” (fire extinguisher). La película aparece citada como “El bombero E.A. Winterstein” (“Firefighter E.A. Winterstein”) en la web de la Librería Nacional de Australia, en donde se dice de la misma que: “Esta es una de las varias apariciones de un bombero en las películas de Kluge”; que, de hecho, sería el inicio de una saga que continuaría con apariciones del bombero Schoenecke en “La Patriota” (1979) y “El poder de los sentimientos” (1984); aquí, el bombero E.A. Winterstein se encarna en la voz en off; y, concluye el comentario de la Librería Nacional de Australia: “Kluge, irónica y metafóricamente plantea la pregunta: «¿por qué el bombero llegó repetidamente demasiado tarde a incendios importantes?»”.

En fin, que quedan pocas dudas de que la película que se ha venido denominando en español como “Matafuego E.A. Winterstein” encontraría una mejor denominación o traducción como “El bombero E.A. Winterstein”.