Museari Queer Art. Un comentario

“Museari Queer Art” es la 3ª edición de Museari, Museu de l’Imaginari, en la Fundación La Posta. Se trata de una selección de trabajos de los artistas que han pasado por www.museari.com desde julio de 2017 hasta ahora mismo: Andrea Perissinotto, Mar Morón, Alex Francés, Gledys Macías, Lucía Marrades, Emilio Martí, Javier Velasco, Lluís Masià, Anna Maria Staiano y Angel Garcus.

Cada vez se observa una mayor inclinación hacia contenidos LGTB. En cuanto a los formatos y recursos domina la fotografía, aunque también hay escultura, técnica mixta, instalación, dibujo, pintura, y una técnica poco habitual como las maquetas―aunque ya la tuvimos el año pasado (Giovanni Nardin: “KIU. Kid de Inquietud Urbana”; y Anna Ruiz Sospedra: “Calígula-Venus”)―. ¿Qué ocurre con las maquetas? Sólo por esta cuestión ―esa capacidad para generar un interrogante― ya merece la pena que nos detengamos en ello. Las maquetas que forman parte de esta 3ª edición de Museari en La Posta son de Javier Velasco: Proyecto Sharia (sobre las torturas llevadas a cabo en nombre de la Sharia). El artista ha tenido el acierto de ponerlo en relación con los belenes de navidad. Aunque también se refiere a “Los desastres de la guerra” de Goya. Sin embargo, el cruce de ambas referencias lo que nos trae a la mente son los trabajos de Jake and Dinos Chapman: Great Deeds Against the Dead [Grandes Andanzas en Contra de los Muertos] (1994). Todo ello referencias pertinentes, porque las maquetas tienen su origen en el I+D de la guerra, y porque Belén y toda la tierra santa es una guerra. Es precisamente el terreno de las carnicerías humanas en el que las maquetas tienen su origen y una de las aplicaciones más características.

Anna Ruiz Sospedra “Calígula-Venus” Anna Ruiz Sospedra “Calígula-Venus”

Giovanni Nardin: KIU. Kid de Inquietud Urbana Giovanni Nardin: “KIU. Kid de Inquietud Urbana”

Jake and Dinos Chapman: Great Deeds Against the Dead Jake and Dinos Chapman: “Great Deeds Against the Dead” (1994)

Por otro lado, las maquetas son una especie de miniaturas. Sobre las miniaturas hemos tratado a fondo esta temporada con ocasión de la retrospectiva museográfica, o exposición cinematográfica “Alexander Kluge. Jardines de Cooperación”. Son muchos los autores que para referirse a la obra de Kluge utilizan este término, en particular para referirse a la obra producida en las últimas décadas para TV. El término tiene su origen en las artes plásticas, habiendo sido utilizado en el pasado para designar las ilustraciones de los códices medievales, de ahí pasó a los objetos, muchas veces artísticos, de pequeñas dimensiones, algunos de los cuales terminaron integrando los dioramas, que han sido particularmente aplicados a la ilustración de escenas de guerra (de hecho los dioramas son típicos en los museos dedicados a la guerra, así como en los antropológicos ―también ilustrando célebres matanzas humanas―). Hablar de miniaturas y dioramas, con el uso habitual que se hace de estos formatos, y en los contextos museográficos en los que se produce, convierte en inevitable hacer una referencia al concepto de “historia natural de la destrucción total” acuñado por W. G. Sebald. Nos referíamos a estas concomitancias (y su trascendencia en el orden de la disputa sobre la primacía de la verdad universal o la verdad de las cosas concretas, sugerida por Sebald), en el post sobre las miniaturas de Kluge [ver aquí],  en los siguientes términos: “En cuanto a las miniaturas entendidas como fórmula al servicio de la necesidad de describir la destrucción total, a que se refiere Sebald, es un concepto que se forma en el contexto de la disputa sostenida por algunos contra la idea de que lo científico, lo válido, sería lo universal, contraponiendo a ello la idea de que, antes al contrario, es en el ejemplo concreto donde cobra vigor las ideas; en esa confrontación las miniaturas desempeñan una función trascendental ya que dan cuenta de hechos concretos, poniendo de manifiesto las incoherencias de la realidad, sin necesidad de resolver dicha incoherencia, como exige el método científico, porque se desenvuelven en el campo artístico”.

También llama mucho la atención, de entre los artistas que han expuesto en Museari durante la última temporada, Gledys Macías quien exhibió en el museo on line un trabajo suyo en vídeo: “Travestirse es Resistirse”. Se trata de una mezcla de acción performativa y sentido homenaje a las víctimas de la homofobia, transfobia… en Ecuador. Como señala la propia Gledys Macías, se trata de una combinación de “auto representación, archivo y relaciones interpersonales”. Un producto depurado de esos ejes que definen su trabajo, lo constituye uno de sus últimos proyectos: MUME – Museo de la Memoria LGTBI.

Gladys Macías: "Travestirse es Resistirse" Gledys Macías: “Travestirse es Resistirse” (performance-vídeo)

Aunque, siendo que estamos centrando nuestra atención en los formatos y los recursos empleados en la expresión artística, lo más inclasificable de este Museari 2018 es el trabajo de Anna María Staiano. Si bien para Museari intentó adaptarse al formato del museo on line, su trayectoria pone en evidencia una voluntad insoslayable de salirse del marco, tanto con su obra personal como en el seno del equipo que forma con Graham Bell Tornado “La Herrería (House of Bent)”. Extensiones corporales (como las “body bags” y las “Pussy Alliance Medallions”), y retratos fotográficos ―expresión de foto-acciones, performances y acciones reivindicativas participativas―, son sólo algunos indicios de su obra, porque para conocer su obra en realidad hay que ir verla a Xàtiva en su contexto (o cuanto menos en los libros de artista que publican de tanto en tanto).

Impure, Anna María Staiano Impure, Anna María Staiano

Incide en la misma cuestión Mar Morón, que no duda en afirmar: “He abandonado la pintura y presto atención a nuevos soportes: la performance, la fotografía y el vídeo. Las temáticas que hoy me inquietan y me estimulan tienen que ver con el cuerpo, los seres humanos y las condiciones de la existencia en el siglo XXI”.

La obra de Lluís Masià, en particular “Tying the sexes”, destaca por la vena psíquica ―entre el dolor y el placer, a eso se refieren las hojas de sala en sus exposiciones―, que nos trae a la mente la serie de obras de Louise Bourgeois de la que forma parte “Femme Maison” (1974).

Louise Bourgeois, Femme Maison (1974) Louise Bourgeois, Femme Maison (1974)

El comentario sobre las obras en exposición podría alargarse, pero no es el objetivo el ser exhaustivos, sino centrar la atención en cuestiones estructurales, en la línea que caracteriza la programación de Fundación La Posta.