Stranger Than We Think. Medios especulativos e imaginarios

Stranger Than We Think –Más extraño de lo que pensamos– consiste en un ciclo de cuatro propuestas expositivas de los miembros del grupo de investigación MAAP, Arqueología de los Medios y Práctica Artística, integrado en el Centro de Investigación en Artes (CIA) de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Un proyecto complejo desglosado en cuatro entregas, que fruto de la colaboración entre Fundación La Posta y la Universidad Miguel Hernández, recupera para nuestra programación la constante fascinación por las herramientas de creación de imágenes, los relatos y discursos asociados a los dispositivos tecnológicos y también la belleza estética que, en ocasiones, emana del propio objeto generador de imágenes.

El enfoque de estas cuatro propuestas se aborda desde la perspectiva de la arqueología de los medios y en concreto bajo la etiqueta de los medios especulativos o imaginarios, a partir de una serie de obras en las que se combina el análisis histórico/documental, el diseño hipotético y/o la realización técnica experimental. De este modo se propone un acercamiento a los dispositivos mediales desde un enfoque hipotético, especulativo y/o imaginario sin que ello implique necesariamente que la propuesta excluya una concreción material.

Los medios imaginarios han constituido un campo específico de la arqueología de los medios, desarrollada por autores como Siegfried Zielinski o Eric Kluitenberg, e incluyen distintas categorías entre las que podríamos destacar: aquellos medios inoportunos que han sido concebidos y diseñados o mucho más pronto o más tarde que su tiempo; las máquinas conceptuales, es decir, aquellas que fueron esbozadas como ideas, pero nunca construidas; los dispositivos imposibles, en sentido estricto imaginarios, cuyo diseño inicial muestra claramente que no pueden ser construidos, aunque los significados que implican afectan críticamente a las prácticas culturales y tecnológicas; los medios imaginarios para la comunicación con lo divino o el mundo espiritual; o, por ejemplo, medios imaginarios como medios potenciales, evoluciones técnicas no realizadas o abandonadas, asociados a la idea de dead media, esto es, medios que han sido descartados, especialmente aquellos que lo han sido prematuramente, por el éxito de otra tecnología en competencia.

El despliegue de posibilidades de este imaginario medial, definido en el territorio ambiguo de lo posible y lo factual, convierte a estos dispositivos imaginarios en objetos discursivos, en juguetes epistemológico-mediales, en términos del teórico Jussi Parikka. Del mismo modo que la literatura de anticipación elabora futuros alternativos, mediante la especulación científico-técnica y socio-cultural, la arqueología de los medios –imaginarios– indaga en el pasado –una especie de historia-ficción– como un modo de comprender el ciclo histórico de la Modernidad y encontrar vías de futuro alternativas.

La primera de estas propuestas expositivas pertenece al colectivo VidyaLab (Iván Albalate y David Trujillo). En el proyecto Encuentros daimónicos se usan dispositivos analógicos antiguos en desuso para registrar ciertas señales durante el tiempo en que la sala permanece cerrada, con el fin de obtener hipotéticos encuentros de una realidad daimónica y aprovechar este material para generar otras piezas de vídeo y una composición musical.

Posteriormente, el artista José Antonio Hinojos plantea con el proyecto Aromaescopio el diseño especulativo de un dispositivo que sería capaz de registrar y reproducir imágenes, sonidos y aromas. De este modo, el artilugio propone el desarrollo de un sistema de captación que combina el registro audiovisual junto con el olfativo, sentido cuya presencia históricamente ha sido descartada de manera frecuente en la investigación y producción de medios tecnológicos.

A continuación, José Luis Maravall presenta en 15 de octubre de 1894 un documental ficticio que narra el descubrimiento fortuito de un proyecto nunca llevado a la práctica: la construcción de un dispositivo que integra la ejecución musical con la producción de imágenes visuales, a cargo de un compositor de poco éxito de finales del siglo XIX. El proyecto aúna tanto la descripción de la documentación referente al hallazgo como los planos y diagramas para construir el dispositivo, y se completa con las motivaciones que dieron lugar al mismo, a partir de la correspondencia del autor.

Finalmente, José Vicente Martín y Sergio Luna presentan bajo el título de Donde nada ocurre una obra que parte del supuesto de que la imagen en movimiento, discurso y forma que habita el núcleo esencial de la modernidad medial, nace de una paradoja: el tiempo cinemático está basado en una discontinuidad física formada por unidades discretas –imágenes fijas– y una continuidad ilusoria generada por el procesamiento que el sistema perceptivo del vidente opera sobre estas unidades. El cine, la narración fílmica, se construye sobre imágenes fijas que discurren una a una y que deben ser necesariamente separadas por una cesura, un hiato que permanece imperceptible pero que habita el espíritu del discurso, algo oculto que mina su esencia y que siembra una duda que Donde nada ocurre explora. ¿Qué se esconde tras estas discontinuidades, qué ocurriría si allí hubiera otra narración que desvelar? La obra consiste así en una película en la que se deconstruye la estructura esencial de continuidad fílmica, sustituyendo de modo alegórico estos intersticios entre fotogramas de una secuencia por otra que transcurre de modo simultáneo, generando un parpadeo aparentemente caótico, en realidad una narración sincopada que quiere mostrar lo que el tiempo cinemático pudiera ocultar.

  • VidyaLab (Iván Albalate y David Trujillo), Encuentros daimónicos: 17 de noviembre (jueves) hasta el sábado 19 noviembre.
  • José Antonio Hinojos, Aromaescopio: 25 de noviembre (viernes) y sábado 26.
  • José Luis Maravall, 15 de octubre de 1894: 9 de diciembre (viernes) y sábado 10.
  • José Vicente Martín y Sergio Luna, Donde nada ocurre: 16 de diciembre (viernes) y sábado 17.
  • Sergio Luna y Damià Jordà
  • Comisarios de la exposición